Los puntos clave no están disponibles para este artículo en este momento.
Walter Benjamin es ampliamente reconocido como uno de los más grandes críticos literarios de este siglo, y El origen del drama trágico alemán es su obra más sostenida y original. De hecho, Georg Lukacs, uno de los oponentes más contundentes de la estética de Benjamin, destacó esta obra como una de las principales fuentes del modernismo literario en el siglo veinte. El origen del drama trágico alemán comienza con una introducción teórica general sobre la naturaleza del arte barroco de los siglos XVI y XVII, concentrándose en la peculiar forma escénica de los dramas martiriales reales llamados Trauerspiel. Benjamin también comenta sobre los grabados de Durero, y el teatro de Shakespeare y Calderón. La tragedia barroca, argumenta, se distinguía de la tragedia clásica por su cambio de mito a historia. La atmósfera característica del Trauerspiel era, en consecuencia, 'melancólica'. Los emblemas de la alegoría barroca apuntan a los valores extintos de un mundo clásico que nunca podrán alcanzar o repetir. Sin embargo, su poder sugestivo sigue acechando a las culturas posteriores, hasta este siglo.
Callen et al. (Sun,) estudiaron esta cuestión.