Los puntos clave no están disponibles para este artículo en este momento.
Gran parte de la investigación actual, así como los estudios de políticas internacionales que se centran en conflictos civiles y violencia armada, han interpretado principalmente a las mujeres como víctimas y a los hombres como perpetradores de violencia. Aunque esta interpretación prevalente refleja sin duda la sabiduría convencional y cuenta parte de una historia de guerra verdadera, el resto, que ha sido mucho menos publicitado y abordado, también percibe a las mujeres como participantes en la violencia y a los hombres ocasionalmente como víctimas. Este artículo se une al coro de académicos que recientemente han comenzado a resaltar las fallas de esta creencia común y, por el contrario, describir la participación femenina en conflictos y violencia armada, a menudo con el propósito de descubrir una explicación convincente de por qué las mujeres participan en la violencia. Este artículo va incluso más allá al buscar profundizar en la comprensión de por qué las mujeres y las niñas, que viven en las comunidades de chabolas de Haití, participan en la violencia, al observar el nexo específico entre su victimización previa a través del abuso sexual y su subsiguiente decisión de unirse a las facciones armadas. Sin duda, se han llevado a cabo estudios pertinentes que se centran ya sea en la violencia contra las mujeres y la violencia de las mujeres, o sus influencias recíprocas y correlaciones en varios países desgarrados por conflictos civiles o violencia armada. Hasta la fecha, sin embargo, este tema aún no se ha explorado en Haití, donde los datos disponibles han sugerido, no obstante, una alta prevalencia de violencia sexual contra niñas y mujeres, así como su participación en la violencia armada.
Benedetta Faedi (Martes) estudió esta cuestión.