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La inteligencia artificial (IA) ha transformado la investigación farmacológica a través del aprendizaje automático, el aprendizaje profundo y el procesamiento del lenguaje natural. Estos avances han influido significativamente en el descubrimiento de medicamentos, el desarrollo y la medicina de precisión. Los algoritmos de IA analizan vastos datos biomédicos identificando posibles dianas terapéuticas, prediciendo la eficacia y optimizando compuestos líderes. La IA tiene diversas aplicaciones en la investigación farmacológica, incluyendo la identificación de dianas, la reutilización de medicamentos, el cribado virtual, el diseño de medicamentos de novo, la predicción de toxicidad y la medicina personalizada. La IA mejora la selección de pacientes, el diseño de ensayos y el análisis de datos en tiempo real en ensayos clínicos, lo que conduce a una mayor seguridad y eficacia en los resultados. La vigilancia post-comercialización utiliza sistemas basados en IA para monitorear eventos adversos, detectar interacciones medicamentosas y apoyar los esfuerzos de farmacovigilancia. Los modelos de aprendizaje automático extraen patrones de conjuntos de datos complejos, lo que permite predicciones precisas y toma de decisiones informada, acelerando así el descubrimiento de medicamentos. El aprendizaje profundo, específicamente las redes neuronales convolucionales (CNN), sobresale en el análisis de imágenes, ayudando en la identificación de biomarcadores y optimizando la formulación de medicamentos. El procesamiento del lenguaje natural facilita la minería y el análisis de la literatura científica, desbloqueando valiosos conocimientos e información. Sin embargo, la adopción de la IA en la investigación farmacológica plantea consideraciones éticas. Garantizar la privacidad y seguridad de los datos, abordar el sesgo de los algoritmos y la transparencia, obtener el consentimiento informado y mantener la supervisión humana en la toma de decisiones son preocupaciones éticas cruciales. El despliegue responsable de la IA requiere marcos y regulaciones robustos. El futuro de la IA en la investigación farmacológica es prometedor, con la integración de tecnologías emergentes como la genómica, la proteómica y la metabolómica, ofreciendo el potencial para la medicina personalizada y terapias dirigidas. La colaboración entre la academia, la industria y los organismos reguladores es esencial para la implementación ética de la IA en el descubrimiento y desarrollo de medicamentos. La investigación y el desarrollo continuos en técnicas de IA y programas de capacitación integral empoderarán a científicos y profesionales de la salud para aprovechar plenamente el potencial de la IA, lo que conduciendo a mejores resultados para los pacientes y a intervenciones farmacológicas innovadoras.
Singh et al. (Miér,) estudiaron esta cuestión.