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Se está convirtiendo en algo común ver afirmaciones sustanciales sobre la utilidad de la programación lógica – especialmente la basada en el lenguaje de programación PROLOG – tanto como un lenguaje de programación efectivo como un lenguaje que ofrece nuevas oportunidades para aplicar la informática a áreas novedosas. Un ejemplo de esto es la afirmación hecha por un equipo del Imperial College de Londres de haber formalizado – en parte – la Ley de Nacionalidad Británica (1981). Analizo esta afirmación y sugiero que el equipo tiene una visión confusa del proceso legal y de la utilidad de la programación lógica en ese campo, y sugiero que esta perspectiva incorrecta podría estar presente en otras áreas en las que el equipo afirma tener éxito. De hecho, deseo impugnar el poder de la programación lógica.
Philip Leith (Sun,) estudió esta cuestión.