La Teoría de la Estructura propone un marco ontológico fundamental en el que la estructura no es un fenómeno derivado, sino la condición primaria para la existencia, el cambio y la observación. Al rechazar la suposición de aleatoriedad y la infinitud real, la teoría formula tres leyes universales de la dinámica estructural: la Ley de Retorno al Orden, la Ley de Susceptibilidad y Estabilidad, y la Ley de Estabilidad Fundamental. Estas leyes describen cuándo los sistemas preservan el orden, cuándo ocurre la transformación y cuándo emergen nuevas configuraciones estables. Matricialmente formalizada y empíricamente falsable, la Teoría de la Estructura unifica ideas de la física, la teoría de sistemas y la filosofía. Ofrece una alternativa determinista a las interpretaciones probabilísticas en la mecánica cuántica y proporciona una nueva base para entender la complejidad, el significado y la causalidad ontológica a través de disciplinas.
Patrick Bittner (Jue,) estudió esta cuestión.