RESUMEN: El artículo critica los esfuerzos académicos recientes para descentralizar el Formalismo Ruso, argumentando que a menudo refuerzan jerarquías imperiales al tratar las contribuciones "no rusas" o "periferales" – por ejemplo, las ucranianas – que no están incluidas en el canon principal, como simples "comentarios." Llamarlas "rusófonas" transmite esta jerarquía al mismo tiempo que obvia la complejidad bilingüe y la agencia de las corrientes intelectuales ucranianas de la década de 1920. El autor sostiene que el movimiento intelectual ucraniano no fue un comentario periférico y derivado, sino un sitio de producción teóricamente original que abordó importantes vacíos metodológicos dentro del "centro" ruso. Esta tesis se respalda con el caso de Aleksandr Beletsky (Oleksandr Biletskyi), quien anticipó la teoría de la recepción moderna al cambiar el enfoque analítico de las propiedades formales del texto al papel activo del lector como cocreador autónomo y situado históricamente del significado. El artículo aboga por una historia "desfamiliarizada" de la teoría literaria que reconozca la agencia de las tradiciones intelectuales no rusas como elementos constitutivos de un campo intelectual transnacional común en lugar de meros apéndices a una narrativa centrada en Moscú.
Галина Бабак (Thu,) estudió esta pregunta.