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Aumentar la variedad y cantidad de amenazas cibernéticas se ha vuelto evidente que los enfoques tradicionales de intervención humana ya no son suficientes para mantener los sistemas seguros. Para abordar este importante tema, los pioneros con visión de futuro proponen una nueva estrategia de ciberseguridad utilizando la automatización para construir una defensa más eficiente y económica. Asociar un gran número de CVEs irreparables (descripciones de vulnerabilidades) generadas todos los días a las correspondientes CWE (debilidad) y CAPEC (patrón de ataque) puede utilizarse para inferir automáticamente el impacto esperado y el curso de acciones de mitigación correspondiente para esa nueva CVE. De manera rutinaria, un adversario explota una vulnerabilidad para desencadenar un ciberataque donde esta vulnerabilidad resulta de una debilidad del producto o sistema. Por lo tanto, encontrar una debilidad del sistema común asociada a una vulnerabilidad dentro de un producto particular puede ayudar a identificar el fallo de software, sistema o arquitectura y los posibles impactos del ataque. Esta identificación permite prevenir, detectar y mitigar esos fallos. Por otro lado, después de reconocer la causa y el efecto de una vulnerabilidad, es necesario descubrir la descripción orientada a procedimientos del ataque para crear observables de comportamiento para la detección y mitigación que pueden derivarse de CAPEC y ATTCK. Mapear la CWE a CAPEC y ATTCK, que proporcionan pre-TTP y post-TTP respectivamente donde TTP significa Tácticas, Técnicas y Procedimientos. Tener todas las CWE, CAPEC y ATTCK en una sola mano nos permite encontrar la mitigación correspondiente para cada una. Por otro lado, extraer las acciones de amenaza proporcionadas por cada uno de estos conceptos conduce a encontrar otro tipo de mitigación proveniente de Controles de Seguridad Críticos (CSC).
Aghaei et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.