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Resumen La regresión tumoral espontánea ha seguido a infecciones bacterianas, fúngicas, virales y protozoarias. Este fenómeno inspiró el desarrollo de numerosas inmunoterapias rudimentarias contra el cáncer, con una historia que abarca miles de años. Coley aprovechó este fenómeno natural, desarrollando una vacuna bacteriana inactivada para el cáncer a fines de 1800. Observó que inducir fiebre era crucial para la regresión tumoral. Desafortunadamente, en la actualidad se le otorga poco crédito a la respuesta febril en la lucha contra infecciones—mucho menos contra el cáncer. Los tumores de rápido crecimiento contienen grandes cantidades de leucocitos. Estas células participan tanto en la defensa como en la reparación; sin embargo, las funciones reparativas también pueden apoyar el crecimiento tumoral. Las infecciones intratumorales pueden reactivar funciones defensivas, causando regresión tumoral. ¿Puede ser una coincidencia que este método de inmunoterapia haya sido “redescubierto” repetidamente a lo largo de los siglos? Claramente, el enfoque de Coley hacia el tratamiento del cáncer tiene un lugar en el pasado, presente y futuro. Ofrece una rara oportunidad para el desarrollo de un tratamiento contra el cáncer que sea ampliamente aplicable, relativamente económico, pero efectivo. Incluso en casos que están más allá del alcance de la terapia convencional, hay esperanza.
Cann et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.