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Instrumentar el mundo físico a través de grandes redes de nodos sensores inalámbricos, particularmente para aplicaciones como el monitoreo ambiental de agua y suelo, requiere que estos nodos sean muy pequeños, livianos, desprendidos y discretos. El problema de la localización, es decir, determinar dónde se encuentra físicamente un nodo dado en una red, es un desafío, y a la vez extremadamente crucial para muchas de estas aplicaciones. Consideraciones prácticas como el tamaño pequeño, el factor de forma, el costo y las limitaciones de energía de los nodos impiden la dependencia de GPS para todos los nodos en estas redes. Revisamos técnicas de localización y evaluamos la efectividad de un método muy simple basado en métricas de conectividad para la localización en entornos exteriores que hace uso de las capacidades inherentes de comunicación por RF de estos dispositivos. Un número fijo de puntos de referencia en la red con regiones de cobertura superpuestas transmite señales de baliza periódicas. Los nodos utilizan una métrica de conectividad simple, que es más robusta ante las vagaries ambientales, para inferir la proximidad a un subconjunto dado de estos puntos de referencia. Los nodos se localizan a sí mismos en el centroide de sus puntos de referencia próximos. La precisión de la localización depende entonces de la distancia de separación entre dos puntos de referencia adyacentes y el rango de transmisión de estos puntos de referencia. Resultados experimentales iniciales muestran que la precisión para el 90 por ciento de nuestros datos se encuentra dentro de un tercio de la distancia de separación. Sin embargo, se necesita trabajo futuro para extender la técnica a entornos más abarrotados.
Bulusu et al. (Sat,) estudiaron esta cuestión.