ANTECEDENTES: Las lesiones del menisco medial son las lesiones de rodilla más prevalentes, causando frecuentemente dolor, inestabilidad y cirugías ortopédicas. Aunque se utilizan varias pruebas clínicas para la patología meniscal, la mayoría se desarrollaron para lesiones meniscales generales en lugar de específicamente para lesiones de la raíz posterior del menisco medial (MMPRT). La evidencia sobre signos de examen físico específicos de la raíz sigue siendo limitada. Recientemente, se ha introducido la maniobra de Akmese como una herramienta diagnóstica no invasiva, que evalúa el dolor o la sensibilidad durante el examen físico. Este estudio tuvo como objetivo determinar la precisión de la señal de Akmese para el diagnóstico clínico de MMPRT. MÉTODOS: Este estudio diagnóstico de cohortes prospectivo incluyó pacientes de 18 a 55 años programados para cirugía artroscópica tras un diagnóstico clínico de lesión del menisco medial entre enero de 2022 y julio de 2023. Se calcularon métricas de rendimiento diagnóstico, incluyendo sensibilidad, especificidad, valores predictivos positivos y negativos (PPV, NPV) y razones de probabilidad (LR+, LR-), utilizando la artroscopia como el estándar de referencia. La confiabilidad interobservador de la maniobra de Akmese se evaluó utilizando el coeficiente kappa. RESULTADOS: Un total de 201 individuos cumplieron con los criterios de elegibilidad, con una edad media de 38.4 ± 9.8 años. La señal de Akmese fue positiva en 26 pacientes, y la MMPRT fue confirmada por artroscopia en 28 pacientes. La señal de Akmese demostró una sensibilidad del 85.7%, una especificidad del 98.8%, un PPV del 92.3%, un NPV del 97.7%, un LR+ de 74.1 y un LR- de 0.15. CONCLUSIÓN: En esta población quirúrgica seleccionada, la maniobra de Akmese mostró un rendimiento diagnóstico prometedor y una muy buena confiabilidad interobservador para identificar MMPRT. La señal puede ser útil como una herramienta clínica auxiliar para respaldar la sospecha preoperatoria, la revisión de MRI específica y la planificación quirúrgica, pero no debe considerarse un reemplazo para la MRI o la evaluación artroscópica.
Paucar-Vergara et al. (Fri,) estudiaron esta cuestión.