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Las imágenes colangiopancreatográficas por resonancia magnética (RM) de alta calidad son difíciles de obtener en niños debido al pequeño calibre de los conductos biliares pediátricos y a los artefactos de movimiento. Sin embargo, ha habido una mejora continua en la calidad de las imágenes, gracias a una mejor tecnología de bobinas, mayor velocidad de adquisición, refinamientos en las técnicas de compensación respiratoria y secuencias más nuevas. Se utilizan secuencias de imágenes por RM de eco rápido (FSE) ponderadas en T2 y FSE de un solo disparo con tiempos de eco largos para imagen del conducto biliar y del conducto pancreático. Se ha demostrado que la secretina mejora la visualización del conducto pancreático y de la unión pancreatobiliar. Los factores que afectan la calidad de la imagen en la colangiopancreatografía por RM pediátrica incluyen la sedación, el material de contraste oral negativo, la selección de bobinas de radiofrecuencia, las técnicas de compensación respiratoria, el tiempo de eco, la longitud del tren de eco, el grosor de la sección, los planos de escaneo, el campo de visión y el número de señales adquiridas. Sin embargo, prestar la atención adecuada a estos factores y adaptar el estudio al tamaño corporal del paciente (que varía considerablemente) puede llevar a imágenes colangiopancreatográficas diagnósticas de alta calidad. El uso de colangiopancreatografía por RM en niños está limitado por la necesidad de sedación o anestesia, el alto costo, la disponibilidad limitada y los largos tiempos de escaneo. No obstante, esta modalidad puede ser una alternativa viable a la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (ERCP) en la evaluación de diversas entidades como quiste colédoco, pancreatitis recurrente, colangitis esclerosante primaria y un hígado trasplantado, y puede evitar la ERCP.
Chavhan et al. (Sat,) estudiaron esta cuestión.