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Investigaciones anteriores plantean la preocupación de que la cobertura mediática pueda sesgar injustamente al público en contra de los manifestantes sociales al retratarlos como desviados. Además, un tratamiento negativo de los grupos de protesta puede desincentivar la protesta como forma de participación democrática. Para examinar si tales preocupaciones son realmente justificadas, se llevó a cabo un experimento exposando a 266 sujetos a una de dos historias noticiosas sobre la misma protesta. Los resultados indican que diferencias sutiles en las historias noticiosas llevaron a diferencias significativas en las percepciones de los sujetos sobre los manifestantes y la policía, pero no a diferencias en las percepciones de la utilidad de la protesta social en general.
Douglas M. McLeod (Sun,) estudió esta cuestión.