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El efecto de bloquear la actividad de VEGF en tumores sólidos se extiende más allá de la inhibición de la angiogénesis. Sin embargo, no se han realizado estudios que comparen la efectividad de inhibidores anti-VEGF de mecanismos diferentes con respecto a los cambios en el crecimiento tumoral y las alteraciones en el microambiente tumoral. En este estudio utilizamos tres modelos distintos de cáncer de mama, un modelo de xenoinjerto MDA-MB-231, un modelo singénero 4T1 y un modelo transgénico utilizando ratones MMTV-PyMT, para explorar los efectos de varias terapias anti-VEGF en la vasculatura tumoral, la infiltración de células inmunitarias y los niveles de citoquinas. La vasculatura tumoral y la infiltración de células inmunitarias se evaluaron mediante inmunohistoquímica. Los niveles de citoquinas se evaluaron mediante ELISA y electroquimioluminiscencia. Encontramos que bloquear la activación del receptor de VEGF resultó en cambios en los niveles de citoquinas intratumorales, específicamente IL-1beta, IL-6 y CXCL1. La modulación de los niveles de estas citoquinas es importante para controlar la infiltración de células inmunitarias y, en última instancia, el crecimiento tumoral. Además, demostramos que la inhibición selectiva del vínculo de VEGF a VEGFR2 con r84 es más efectiva para controlar el crecimiento tumoral e inhibir la infiltración de células inmunitarias supresoras (MDSC, Treg, macrófagos) mientras aumenta la fracción de células dendríticas maduras en comparación con otras estrategias anti-VEGF. Además, encontramos que los cambios en los niveles de IL-1beta y IL-6 en suero se correlacionaron con la respuesta a la terapia, identificando dos posibles biomarcadores para evaluar la efectividad de la terapia anti-VEGF en pacientes con cáncer de mama.
Roland et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.