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El éxito económico de Japón desde la Segunda Guerra Mundial ha sido notable. Japón moderno fue la primera gran economía industrial en emerger fuera de la tradición occidental. Económicamente devastado en 1945, para 1990 Japón tenía la segunda economía más grande del mundo y un PIB per cápita un 20 por ciento superior al de los Estados Unidos. En este artículo se argumenta que una de las razones del éxito de Japón es que los costos de lograr cooperación y especialización son más bajos en Japón que en Occidente. Se ha reconocido que la cooperación y la especialización tienen un impacto beneficioso sobre la productividad desde que Adam Smith escribió sobre la especialización cooperativa en el contexto de la división del trabajo. Sin embargo, la teoría económica moderna sugiere que en un mundo de individuos interesados en sí mismos, los costos de lograr cooperación y especialización son sustanciales. En este artículo se sostiene que el sistema de valores culturales que Japón ha heredado de su pasado preindustrial, y en particular del período Tokugawa, ayuda a facilitar la cooperación entre individuos y los anima a realizar inversiones que mejoren la productividad en especialización. Esto reduce los costos de lograr especialización cooperativa. A su vez, los menores costos de lograr especialización cooperativa han ayudado a las empresas japonesas a adoptar prácticas como equipos de trabajo autogestionados y relaciones a largo plazo con proveedores que son consistentes con la obtención de una ventaja competitiva basada en la productividad en la economía mundial.
Charles W. L. Hill (Mié,) estudió esta cuestión.