En Tanzania rural, las dietas complementarias para lactantes y niños pequeños son predominantemente a base de cereales y bajas en densidad de nutrientes, lo que contribuye a una alta prevalencia de retraso en el crecimiento. Este estudio evaluó las variaciones estacionales de nutrientes y los impactos de los patrones dietéticos sobre el estado nutricional en niños de hogares agrícolas. Se seleccionaron madres con lactantes <24 meses (n = 220) en ambas regiones. Un diseño de encuesta semilongitudinal capturó datos a través de las temporadas pre-cosecha (febrero-marzo de 2014) y post-cosecha (julio-agosto de 2014). Se registraron datos demográficos, antropométricos y concentraciones de hemoglobina. La cantidad y tipo de alimentos consumidos por los niños se evaluaron utilizando recuerdos dietéticos cuantitativos de 24 horas, pre y post-cosecha. Se utilizó análisis de regresión lineal para modelar la relación entre la ingesta de nutrientes y los resultados nutricionales. Durante ambas temporadas existió un bajo contenido nutricional de las comidas complementarias, particularmente en grasa, Ca, Fe, Zinc, vitaminas A, D y B12, y altas tasas de retraso en el crecimiento (34% a 40%). La ingesta de energía aumentó significativamente durante la post-cosecha en todos los grupos de edad; los lactantes (12-24 meses) no cumplieron con los requerimientos energéticos durante la pre-cosecha. La edad, altura y IMC de las madres fueron predictores fuertes de la antropometría infantil en ambas temporadas. El estudio revela una ingesta dietética inadecuada, mala calidad de la dieta complementaria y una alta prevalencia de retraso en el crecimiento a través de las temporadas, subrayando la necesidad de intervenciones sensibles a la nutrición específicas del contexto para mejorar la diversidad dietética y mitigar la desnutrición.
Muhimbula et al. (Fri,) estudiaron esta cuestión.