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El análisis de costo-efectividad puede ser útil como ayuda para los tomadores de decisiones preocupados por la asignación de recursos de atención médica. El enfoque requiere una medida explícita y cuantitativa de la efectividad en salud de la intervención bajo análisis, así como una medida de su costo neto de recursos. Los análisis de costo-efectividad son menos útiles si la medida de efectividad se expresa en unidades que son únicas para la intervención o clase de intervenciones que se están considerando que si la medida es comparable entre las intervenciones. El año de vida como unidad ofrece la ventaja de comparabilidad entre programas, pero su uso en el análisis de costo-efectividad puede ser engañoso si los efectos del programa en cuestión incluyen cambios en la calidad de vida. Los análisis de costo-efectividad de la terapia con estrógenos en la menopausia, control de la hipertensión arterial y cirugía de bypass de arteria coronaria se utilizan para ilustrar el método de análisis y la sensibilidad de las conclusiones a la forma en que se incluyen explícitamente (o se excluyen por completo) los impactos en la calidad de vida. Por lo tanto, los análisis de costo-efectividad siempre deben incluir análisis de sensibilidad en los que se varían los pesos y parámetros de preferencia en un rango plausible. La incapacidad de medir la calidad de vida y las preferencias respecto a dichos efectos no debe ser una excusa para no incluirlos en un análisis de costo-efectividad.
Milton C. Weinstein (Tue,) estudió esta cuestión.