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La electrónica orgánica supramolecular se basa en el uso de procesos de autoensamblaje químico de abajo hacia arriba para diseñar componentes conductores en la escala de 5-100 nm. Los desafíos en este campo son tanto la construcción de nanostructuras unidimensionales que exhiben propiedades de transporte optimizadas como sus conexiones precisas a los electrodos. Las presentes Noticias de Investigación destacan importantes avances en dichos materiales en cuanto a sus rendimientos eléctricos, desde semiconductores hasta metales orgánicos, pero también en cuanto a su procesabilidad. En particular, al controlar externamente los procesos de polimerización supramolecular sensibles a la luz, y al utilizar métodos de fundición adecuados con un campo eléctrico aplicado, es posible predefinir la ubicación precisa de las interconexiones orgánicas dentro de circuitos nanoestructurados. Estas estrategias que utilizan estímulos externos para obtener direccionabilidad, ofrecen alternativas prometedoras a otros materiales conductores como los nanotubos de carbono para futuras aplicaciones tecnológicas en nanociencias.
Moulin et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.
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