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Las enfermedades inflamatorias crónicas de la piel, como la dermatitis atópica, la psoriasis o la rosácea, son muy comunes. Aunque su patogénesis exacta no se comprende completamente, las tres enfermedades se caracterizan por una disfunción de la inmunidad innata cutánea. La catelicidina LL-37 es una molécula efectora importante de la inmunidad innata en la piel, y la dermatitis atópica, la psoriasis o la rosácea muestran defectos en la expresión, función o procesamiento de la catelicidina. En la dermatitis atópica, la inducción de catelicidina podría estar alterada, lo que resulta en una función defectuosa de la barrera antimicrobiana. En contraste, la psoriasis se caracteriza por la sobreexpresión de catelicidina. Sin embargo, hasta la fecha, no está claro si predominan las funciones pro o antiinflamatorias de la catelicidina en la piel lésionada en la psoriasis. En la rosácea, el procesamiento de la catelicidina está alterado, lo que da lugar a fragmentos de péptidos que causan inflamación, eritema y telangiectasias. En esta revisión, se esbozará la evidencia actual sobre el papel de la catelicidina LL-37 en la patogénesis de las enfermedades inflamatorias de la piel. Dado que la catelicidina LL-37 también podría servir como un objetivo futuro de tratamiento, se discutirán posibles nuevas estrategias de tratamiento para estas enfermedades.
Reinholz et al. (Sun,) estudiaron esta cuestión.
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