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Burkholderia xenovorans LB400 (LB400), un degradador de bifenilos policlorados bien estudiado y eficaz, tiene uno de los dos genomas bacterianos más grandes conocidos y es el primer aislamiento de Burkholderia no patógeno secuenciado. Desde una perspectiva evolutiva, encontramos diferencias significativas en la especialización funcional entre los tres replicones de LB400, así como una presión selectiva más relajada para los genes ubicados en los dos replicones más pequeños en comparación con el más grande. La alta plasticidad, diversidad y especialización genómica dentro del género Burkholderia se ejemplifican por la conservación de solo el 44% de los genes entre LB400 y la cepa 383 del complejo Burkholderia cepacia. Incluso entre cuatro cepas de B. xenovorans, el tamaño del genoma varía de 7.4 a 9.73 Mbp. Lo último se explica en gran medida por nuestros hallazgos de que más del 20% de la secuencia de LB400 fue adquirida recientemente a través de transferencia lateral de genes. Aunque hay una variedad de factores genéticos asociados con la supervivencia in vivo y las interacciones intercelulares, es probable que estos factores genéticos estén relacionados con el ancho del nicho más que con determinantes de patogenicidad. La presencia de al menos once vías “aromáticas centrales” y veinte vías “aromáticas periféricas” en LB400, entre las más altas en cualquier genoma bacteriano secuenciado, apoya esta hipótesis. Finalmente, además de la redundancia observada experimentalmente en las vías de degradación de benzoato y oxidación de formaldehído, el hecho de que el 17.6% de las proteínas tengan un paralogo de LB400 mejor que un ortologo en un genoma diferente subraya la importancia de la duplicación génica y la adquisición repetida, que, junto con su divergencia, plantea preguntas sobre el papel de los paralogos y las posibles redundancias funcionales en microbios de genomas grandes.
Chain et al. (mar), estudiaron esta cuestión.