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Debido a la pandemia de COVID-19, con el cierre de campus en todo el mundo en un intento por contener el virus, la enseñanza en línea ha tomado protagonismo. Sin embargo, debido a la naturaleza apresurada de la transición y su magnitud, tanto educadores como estudiantes están luchando con la ruptura de la rutina. En particular, los educadores se sienten divididos entre diferentes objetivos, como la efectividad (es decir, intentar emular las clases presenciales en línea y cubrir el mismo material), la inclusión (es decir, que ningún estudiante quede excluido del proceso de aprendizaje) y la equidad (es decir, intentar asegurar que ningún estudiante se quede atrás). La situación se agrava por el hecho de que estamos en medio de la peor pandemia en los últimos 100 años, debido a la cual los estudiantes están encerrados en sus hogares con sus hermanos y miembros de la familia en situaciones estresantes (lo que hace que prestar atención y participar en el aprendizaje sea muy difícil). En este artículo, destacamos la importancia de mantener un enfoque centrado en el estudiante, en el que haya un esfuerzo explícito en los tres imperativos del aprendizaje en línea: es decir, desarrollar aulas virtuales que sean, al mismo tiempo, equitativas, inclusivas y efectivas.
Junaid Qadir (Thu,) estudió esta cuestión.