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La comunicación es universal para los seres humanos, independientemente de género, etnicidad, clase, sexualidad, discapacidad, etc. Pero aunque la comunicación es una capacidad compartida, los individuos y grupos se comunican de diversas maneras. Este estudio investiga cómo específicamente la clase social influye en la participación en la justicia restaurativa guionizada al afectar cómo se comunican los participantes. Los datos de un estudio etnográfico indican que la implementación de la justicia restaurativa no es neutral en términos de clase, ya que parece privilegiar formas de comunicación de clase media, y, por lo tanto, los participantes de entornos de clase media pueden estar más poderosamente posicionados en los procesos de justicia restaurativa que los participantes de entornos menos favorecidos. Para demostrar esto, se adopta una metodología comparativa, que incluye observación etnográfica y discusión crítica de dos conferencias de justicia restaurativa contrastantes. Las implicaciones de la desventaja lingüística basada en la clase para la teoría de la justicia restaurativa se discuten posteriormente. El autor recomienda que la justicia restaurativa se comprometa con una igualdad de oportunidades que permita a las partes interesadas participar plenamente, independientemente de su entorno social.
Roxana Willis (jue,) estudió esta cuestión.