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Los niveles plasmáticos aumentados de lipoproteína(a) que contiene apoB-100 (Lp(a)) están asociados con un aumento del riesgo de aterosclerosis e infarto de miocardio, pero los mecanismos por los cuales la lipoproteína(a) puede acelerar estos procesos siguen siendo oscuros. En este estudio hemos investigado el impacto de la asociación de apoproteína(a) con la partícula de Lp(a) similar a lipoproteína de baja densidad (LDL) sobre la especificidad del reconocimiento del receptor después de la modificación de lipoproteína por malondialdehído o la oxidación inducida por metales de transición. Hemos determinado que la radioyodación etiqueta ambos componentes de apoproteína de Lp(a), que la modificación por malondialdehído produce una lipoproteína aniónica comparable a Lp(a) nativa en el radio de Stokes, y que los derivados de 1-amino-3-iminopropeno disustituidos en N,N' cruzan preferentemente la apoproteína(a) con la proteína apoB-100. Como la LDL, la Lp(a) nativa es reconocida en monocitos-macrófagos humanos por el receptor LDL. Al igual que la LDL, la modificación progresiva de Lp(a) por malondialdehído anula el reconocimiento de lipoproteína por el receptor LDL y produce captación e hidrólisis por el receptor de limpieza de monocitos-macrófagos humanos. Proponemos que la retención intimal de Lp(a) por componentes extracelulares de la reacción aterosclerótica coloca la lipoproteína en un microentorno que favorece la posterior modificación peroxidativa. La producción crónica de Lp(a) modificada por peróxido lipídico, junto con la limpieza celular no mitigada por receptores de limpieza, puede contribuir a la acumulación de lípidos derivados de lipoproteínas en las células espumosas derivadas de macrófagos de la reacción aterosclerótica.
Haberland et al. (Sat,) estudiaron esta cuestión.
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