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Durante milenios, la humanidad ha soñado con crear una criatura artificial capaz de pensar y actuar "como los seres humanos". Estos sueños están comenzando a hacerse realidad gradualmente. Las tendencias en el desarrollo de la sociedad moderna, teniendo en cuenta el creciente nivel de informatización, requieren el uso de nuevas tecnologías para el procesamiento de información y la asistencia en la toma de decisiones. Ampliar los límites del uso de la inteligencia artificial requiere no solo el establecimiento de restricciones éticas, sino que también da lugar a la necesidad de resolver rápidamente problemas legales, incluidos los criminales y procesales. Esto se debe principalmente a la aparición y difusión de sistemas expertos legales que predicen la decisión sobre un caso particular, basándose en una variedad de parámetros. Basado en un estudio integral, formulamos una definición de inteligencia artificial adecuada para su uso en el derecho. Se propone entender la inteligencia artificial como sistemas capaces de interpretar los datos recibidos, tomando decisiones óptimas sobre su base utilizando auto-aprendizaje (adaptación). Las principales direcciones del uso de la inteligencia artificial en los procesos penales son: búsqueda y generalización de la práctica judicial; asesoramiento legal; preparación de documentos formalizados o informes estadísticos; pronóstico de decisiones judiciales; jurisprudencia predictiva. A pesar de la promesa del uso de la inteligencia artificial, existen una serie de problemas asociados con un bajo nivel de fiabilidad en la predicción de eventos raros, la autoexcitación del sistema, la opacidad de los algoritmos y la arquitectura utilizada, etc.
Kartashov et al. (Viernes,) estudiaron esta cuestión.