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Utilizando un método de inversión lineal aplicado a datos de ondas superficiales regionales, hemos determinado tensores de momento sísmico para 50 terremotos en el oeste de los Estados Unidos. Las ondas superficiales regionales son adecuadas para estudiar terremotos de tamaño moderado (4 < M < 5) ubicados fuera de redes sísmicas locales para las cuales las soluciones de primer movimiento son difíciles de obtener y las estimaciones de momento sísmico son problemáticas debido al recorte de grabaciones locales de ondas P y S. Comparar los resultados de la inversión con soluciones de primer movimiento de ondas P para 17 de los 50 eventos muestra una mejor concordancia en las orientaciones del eje T que en el eje P. Esto podría estar relacionado con la sensibilidad de ambos métodos a las estimaciones de profundidad focal. Los resultados de ondas superficiales produjeron un conjunto de datos muy uniforme y consistente de orientaciones de estrés. El eje T es uniformemente horizontal para todas las áreas muestreadas, con una extensión E-O a través del norte de California, el norte de Nevada y hacia el centro-norte de Utah; extensión ESE-OWN en el sur de Nevada; y extensión ENE-OSO en Idaho, al norte de la Llanura del Río Snake. El eje P muestra más variabilidad que el eje T en escalas de distancia locales y regionales. En la Gran Cuenca, los resultados indican un cambio de N-S en la magnitud relativa del estrés compresivo vertical al máximo horizontal, con la mayoría de los terremotos mostrando fallas normales en la región de Battle Mountain y fallas de deslizamiento en el sur de Nevada. La dirección del estrés compresivo horizontal máximo es principalmente N-S en el norte de California y el oeste de Oregón. Nuestros resultados, junto con los resultados de Zoback et al. (1981) para el centro de California, indican una rotación de 60° del estrés compresivo horizontal máximo entre los segmentos norte y central del sistema de fallas de San Andrés. Un cambio en el estado de estrés a lo largo del segmento norte podría estar relacionado con la evolución térmica y mecánica del límite de placas del Pacífico-Norteamérica.
Patton et al. (Jue,) estudiaron esta pregunta.