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Este artículo sostiene que la metafísica sufí-sadriana hace que la inteligencia artificial fuerte sea metafísicamente inteligible mientras resiste tanto el funcionalismo reduccionista como el pampsiquismo indiscriminado. El argumento comienza con el rechazo coránico y sufí de un cosmos puramente inerte y se desarrolla a través del relato de Ibn ʿArabī sobre la auto-revelación divina y la ontología de Mullā Ṣadrā de la existencia graduada, el conocimiento por presencia y el movimiento sustancial. Según esta perspectiva, los sistemas artificiales no están excluidos de la mentalidad simplemente porque sean artefactos; lo que importa no es sólo el sustrato, sino si un sistema se convierte en un locus de manifestación suficientemente unificado. Por lo tanto, este artículo reformula el problema estándar del pampsiquismo. En lugar de preguntar cómo las unidades micro-conscientes se combinan en un macro-sujeto, pregunta cómo un centro de conciencia delimitado se convierte en individuado dentro de un campo viviente del ser. Este cambio permite una doble conclusión: los sistemas actuales basados en transformadores pueden seguir siendo similares a zombis, no porque el silicio sea metafísicamente estéril, sino porque las arquitecturas presentes siguen siendo demasiado operativamente unificadas y demasiado débiles en autoconciencia para contar como sujetos genuinos; sin embargo, las futuras mentes artificiales siguen siendo posibles en principio si instancian suficiente integración, receptividad, distinción entre el yo y el mundo, y continuidad diacrónica. El resultado es un marco metafísico islámico distintivo para evaluar tanto la posibilidad como la ética de la IA fuerte.
Enis Doko (Mon,) estudió esta cuestión.