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Se han acumulado considerables datos epidemiológicos, experimentales y clínicos que muestran que el riesgo de desarrollar enfermedades en la vida posterior depende de las condiciones de la vida temprana, operando principalmente dentro del rango normativo de exposiciones durante el desarrollo. Esta relación refleja respuestas plásticas del organismo en desarrollo como una estrategia evolucionada para hacer frente a las circunstancias inmediatas o previstas, maximizando la adaptación en el contexto del rango de entornos que se pueden enfrentar. Actualmente, hay una creciente evidencia, tanto en animales como en humanos, de que tal plasticidad del desarrollo está mediada en parte por mecanismos epigenéticos. Sin embargo, el reconocimiento de la importancia de la plasticidad del desarrollo como un factor importante que influye en la salud de la vida posterior—particularmente dentro de las comunidades médicas y de salud pública—es bajo, y sostenemos que esta indiferencia no puede mantenerse a la luz de la creciente comprensión de los procesos de desarrollo y el rápido aumento en la prevalencia de la obesidad y las enfermedades metabólicas a nivel mundial.
Gluckman et al. (Martes,) estudiaron esta cuestión.