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Una prótesis maxilofacial es una modalidad de tratamiento exitosa para restaurar partes faciales faltantes. Se emplean tecnologías digitales e impresión 3D en la construcción de prótesis faciales como orejas; sin embargo, su aplicación sigue siendo parcial, y las prótesis finales generalmente se fabrican de manera convencional utilizando moldes de yeso. Este informe tiene como objetivo introducir un flujo de trabajo digital completo para construir una prótesis nasal y compararlo con el flujo de trabajo convencional de un paciente que requiere una prótesis nasal. Se exportó un escáner de tomografía computarizada que muestra el defecto a un software especializado para crear reconstrucciones 3D de la cara del paciente y del hueso subyacente. La nariz se diseñó digitalmente restaurando la estética facial, la anatomía, la forma y el color de piel. Se emparejaron digitalmente diferentes tonos de piel con los tejidos cutáneos adyacentes al área del defecto utilizando el sistema Spectromatch. El diseño se imprimió en 3D en un material flexible y colorido con una resolución de 16 μm utilizando una impresora 3D. Se aplicaron pigmentaciones de color externas a la nariz para una óptima estética, y la nariz protésica se selló en silicona y se dejó polimerizar al calor durante 15 minutos. La nariz protésica se mantuvo en su lugar utilizando un adhesivo biomédico, y el paciente estuvo satisfecho con ella. Este informe propone un flujo de trabajo digital completo para diseñar y fabricar directamente una nariz protésica de estética aceptable. Tal flujo de trabajo puede llevar a una mejor reproducibilidad y aceptación de las prótesis y puede convertirse en una opción de tratamiento efectiva para pacientes con defectos faciales.
Glanz et al. (Mié,) estudiaron esta cuestión.