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Esta revisión describe la contribución de los mecanismos no citolíticos al control de infecciones virales, con un énfasis particular en el papel de las citoquinas en estos procesos. Se sabe desde hace tiempo que la mayoría de los tipos de células en el cuerpo responden a una infección viral entrante secretando rápidamente citoquinas antivirales como el interferón alfa/beta (IFN-alfa/beta). Después de unirse a receptores específicos en la superficie de las células infectadas, el IFN-alfa/beta tiene el potencial de activar múltiples vías antivirales intracelulares no citolíticas que pueden dirigirse a muchos pasos en el ciclo de vida viral, limitando así la amplificación y propagación del virus y atenuando la infección. Sin embargo, la eliminación de infecciones virales establecidas requiere funciones adicionales de la respuesta inmune. El dogma aceptado es que la eliminación completa de virus intracelulares por la respuesta inmune depende de la destrucción de células infectadas por las células efectoras del sistema inmune innato y adaptativo, células asesinas naturales (NK) y células T citotóxicas (CTLs). Sin embargo, esta noción ha sido desafiada recientemente por evidencia experimental que muestra que gran parte del potencial antiviral de estas células refleja su capacidad para producir citoquinas antivirales como IFN-gamma y factor de necrosis tumoral (TNF)-alfa en el sitio de la infección. De hecho, estas citoquinas pueden purgar virus de células infectadas de manera no citopática siempre que la célula sea capaz de activar mecanismos antivirales y el virus sea sensible a ellos. Es importante destacar que las mismas citoquinas también controlan infecciones virales de manera indirecta, modulando la inducción, amplificación, reclutamiento y funciones efectoras de la respuesta inmune y regulando al alza el procesamiento de antígenos y la exhibición de epítopos virales en la superficie de células infectadas. De acuerdo con estos conceptos, no es sorprendente que una serie de virus codifiquen proteínas que tienen el potencial de inhibir la actividad antiviral de las citoquinas.
Guidotti et al. (Sun,) estudiaron esta pregunta.