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Un modelo de tejido facial, articulado por músculos sintéticos, proporciona una herramienta para observar, analizar y predecir la movilidad del tejido blando en la cara. Un modelo geométrico de tejido facial extraído de datos de TC mejora la simulación del tejido cutáneo al usar profundidades de tejido cutáneo precisas. Este documento sugiere que la capacidad de controlar la resolución del modelo, la colocación y actividad muscular requiere un sistema de modelado y animación integrado.
Keith Waters (Mar,) estudió esta cuestión.