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En este artículo me centro en una subjetividad particular y una espacialidad particular. La subjetividad es la de las masculinidades occidentales dominantes. La espacialidad es la organización específica del espacio a través de la cual se constituye esa subjetividad y a través de la cual ve el mundo, un problema descrito aquí como un espacio de conocimiento/self. La importancia de una organización particular del espacio para esta subjetividad particular se introduce a través del trabajo de Irigaray y se desarrolla con referencia al relato de Mulvey sobre la etapa del espejo lacaniano. Tanto Mulvey como Irigaray enfatizan la importancia de un espacio visualizado y distanciado para las masculinidades dominantes. Sin embargo, Mulvey e Irigaray han sido criticadas por conceptualizar esta subjetividad dominante y su espacio visual de maneras que dejan poca posibilidad para la interrupción feminista. Estas críticas han sido formuladas desde una amplia variedad de posiciones teóricas y políticas. En este artículo, sin embargo, me involucro específicamente con el espacio visual del espacio/conocimiento falo-céntrico y, por lo tanto, solo exploro las posibilidades críticas ofrecidas por otras apropiaciones feministas más recientes de Lacan porque estas se han centrado precisamente en cuestiones de visualidad, espacialidad y subjetividad. En particular, se recurren aquí a interpretaciones de la distinción de Lacan entre una cierta organización del espacio y lo que Lacan llama 'la mirada' para teorizar tanto las fragilidades de las masculinidades dominantes como la existencia de otros espacios visualizados de conocimiento/self. Así, se argumenta que ciertos feminismos psicoanalíticos pueden ofrecer un relato crítico del conocimiento/self falo-céntrico, que también es un relato crítico de la producción de espacialidades visuales.
Gillian Rose (viernes) estudió esta cuestión.