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Reconociendo una necesidad urgente de aumentar el acceso a tratamientos psicológicos basados en la evidencia, las autoridades de salud pública han asignado recientemente más de 2 mil millones para difundir mejor estas intervenciones. En respuesta, ha comenzado la implementación de estos programas, algunos de ellos a gran escala, con implicaciones sustanciales para la ciencia y la profesión de la psicología. Pero los métodos para trasladar tratamientos a los entornos de prestación de servicios se han desarrollado de manera independiente, sin una fuerte evidencia, o incluso un consenso, sobre las mejores prácticas para llevar a cabo esta tarea o para medir los resultados exitosos de la formación. Este artículo revisa los esfuerzos actuales en curso a nivel nacional, estatal y de desarrolladores de tratamientos individuales para integrar intervenciones basadas en la evidencia en entornos de prestación de servicios. Los programas se revisan en el contexto de la sabiduría acumulada de la ciencia de la difusión y la implementación y de los métodos para la evaluación de resultados de los esfuerzos de capacitación. Las recomendaciones para futuras estrategias de implementación se derivarán de la evaluación de resultados de los procedimientos de capacitación y del desarrollo de un consenso sobre los elementos de capacitación necesarios que se utilizarán en estos esfuerzos.
McHugh et al. (Vie,) estudiaron esta cuestión.