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El concepto de prácticas, ya sean de representación, de tradiciones políticas o científicas, o de cultura organizacional, es central para lo social. En este libro, Stephen Turner presenta el primer análisis y crítica de la idea de prácticas, tal como se ha desarrollado en las diversas tradiciones teóricas de las ciencias sociales y las humanidades. Entendido en un sentido amplio como un entendimiento tácito por parte de un grupo, el concepto de práctica tiene una dificultad fatal, argumenta Turner: no existe un mecanismo plausible por el cual una práctica se transmite o se reproduce. Los usos históricos del concepto, desde Durkheim hasta la versión de Kripke de Wittgenstein, proporcionan ejemplos de las contorsiones en las que los pensadores se han visto forzados por este problema, y muestran la implausibilidad última de la idea. La conclusión de Turner esboza un cuadro de lo que sucede cuando prescindimos de la noción de una práctica compartida, y cómo esto afecta la teoría social y la filosofía. Explica por qué la teoría social no puede ir más allá de la etapa de construir analogías vagas, y por qué las construcciones estándar del problema filosófico contemporáneo del relativismo dependen de esta noción defectuosa. Esta primera crítica en formato libro de la teoría de prácticas seguramente generará discusión y controversia en una amplia gama de campos, desde la filosofía y los estudios de ciencia hasta la sociología, la antropología, los estudios literarios, y la teoría política y legal.
Alford et al. (Fri,) estudiaron esta cuestión.