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La gestión de la mayoría de las operaciones diarias de la empresa abunda en decisiones altamente programadas: Considera simplemente las reglas altamente rutinarias que normalmente guían la gestión cotidiana de inventarios, programas de producción, asignaciones de máquinas y mano de obra, estimaciones de costos, precios con margen, etc. La descripción científica más famosa de un caso de toma de decisiones altamente programada es quizás la de G.P.E. Clarkson, en la que se demostró que las decisiones de selección de cartera realizadas por un funcionario de inversión de un fideicomisario bancario estaban tan bien programadas que sus decisiones podían ser predichas por una computadora, seis meses después de que sus reglas de inversión fueran obtenidas por un entrevistado. Este estudio, en contraste, se centra en la toma de decisiones altamente no programada. Este es un tema que generalmente se relegada al ámbito místico, gerencial.
Peer Soelberg (1966) estudió esta cuestión.