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Resumen El concepto de contratos psicológicos no es nuevo, pero su popularidad entre los gerentes es relativamente reciente. Al igual que con la mayoría de las estructuras interpersonales, no sabemos que lo necesitamos hasta que se ha ido. La enorme cantidad de cambio organizacional que tuvo lugar en la década de 1980 dejó relaciones dañadas a su paso. Implementar cambios mientras se ignoraban las necesidades humanas afectó gravemente a los contratos psicológicos. Las organizaciones perdieron algo que habían dado por sentado. A medida que los líderes se dieron cuenta de que no solo necesitaban procesos y tecnología más eficientes para competir, sino también personas motivadas, los contratos psicológicos se convirtieron en un tema importante. Desafortunadamente, el concepto a menudo se utilizó como solo otra técnica para intentar forzar a las personas a convertirse en lo que sus líderes pensaban que deberían ser. Los contratos psicológicos no son muy útiles para ese tipo de trabajo. Son mucho mejores como una herramienta para entender las necesidades y problemas humanos en una organización, incluidas las necesidades de los agentes de cambio y líderes.
David E. Morrison (Jue,) estudió esta pregunta.
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