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Se han desarrollado hilados compuestos de polímero que contienen una alta carga de nanotubos de carbono de doble pared (DWNTs), en los cuales el recubrimiento orgánico inherente a base de acrilato en la superficie de los paquetes de DWNT interactúa fuertemente con el poli(ácido vinílico) (PVA) a través de una extensa red de enlaces de hidrógeno. Este diseño aprovecha un mecanismo de endurecimiento observado en la seda de araña y el colágeno, que contienen una abundancia de enlaces de hidrógeno que pueden romperse y reformarse, permitiendo una gran deformación mientras se mantiene la estabilidad estructural. Similar a lo observado en materiales naturales, el despliegue de la matriz polimérica a grandes deformaciones aumenta la ductilidad sin sacrificar la rigidez. A medida que aumenta el contenido de PVA en el compuesto, la rigidez y la energía hasta la falla del compuesto también aumentan hasta un punto óptimo, más allá del cual el rendimiento mecánico en tensión disminuye. Las simulaciones de dinámica molecular (MD) confirman esta tendencia, mostrando la dominancia de enlaces de hidrógeno no productivos entre moléculas de PVA a altos contenidos de PVA, lo que lubrica la interfaz entre DWNTs.
Beese et al. (Martes,) estudiaron esta cuestión.