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La guerra y otras formas de conflicto armado tienen profundos efectos adversos en la salud de la población. Es importante documentar estos efectos para informar al público en general y a los responsables de políticas sobre las consecuencias del conflicto armado, proporcionar servicios que satisfagan las necesidades de las poblaciones afectadas, proteger los derechos humanos y documentar las violaciones del derecho internacional humanitario, así como ayudar a prevenir futuros conflictos armados. La documentación puede lograrse mediante vigilancia, encuestas epidemiológicas y evaluaciones rápidas. Los desafíos incluyen sistemas de datos inadecuados o ausentes, descomposición social, migración forzada, sesgos en los informes y la niebla de la guerra. Los efectos adversos de la guerra de Irak en la salud de la población demuestran cómo se pueden documentar los efectos del conflicto armado en la salud de la población. Recomendamos el establecimiento de un mecanismo independiente, operado por las Naciones Unidas o una organización multilateral, para investigar y documentar los efectos del conflicto armado en la salud de la población.
Levy et al. (Thu,) estudiaron esta cuestión.