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Este estudio examinó datos de seis encuestas nacionales antes y después de los ataques bioterroristas de antrax en el otoño de 2001. Se analizaron las percepciones públicas sobre las fuentes de información respecto al bioterrorismo. Los hallazgos destacaron la importancia de la televisión y la radio locales, así como de los canales de noticias por cable y de redes como fuentes de información. Los hallazgos también mostraron la importancia de los funcionarios de salud nacionales y locales como portavoces en caso de incidentes bioterroristas. Las encuestas periódicas sobre las actitudes del público proporcionan información importante y oportuna para entender a las audiencias en la planificación de la comunicación.
William E. Pollard (Sun,) estudió esta cuestión.