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El silencio social ha sido uno de los conceptos más conmovedores en los estudios de memoria, aunque uno predominantemente encapsulado por enfoques “traumáticos” y “negadores”. En contraste, este artículo se centra en las dinámicas más amplias de la vida cotidiana de narrar el silencio para entender las culturas mnémicas. Al denotar prácticas de silencio, los individuos connotan regulaciones subyacentes sobre lo que puede ser revelado o dejado “bajo la alfombra.” Basado en narrativas biográficas de miembros de dos generaciones post-dictatoriales en Argentina y Chile, identifico cinco mecanismos que producen silencio entre generaciones: miedo a hablar, un modelo colectivo de reconciliación, falta de repertorios de justificación, control de límites simbólicos y patrones de gestión de conflictos. Finalmente, afirmo que estos mecanismos—o variedades de silencio—actúan de manera más efectiva en la cultura política chilena que en la argentina. Esto podría ser el resultado no solo de sendas de justicia de transición opuestas, sino también de diferentes patrones comunicativos históricamente arraigados.
Raimundo Frei (Fri,) estudió esta cuestión.