Los puntos clave no están disponibles para este artículo en este momento.
Utilizando datos a nivel de empresa de Taiwán, confirmamos que la inversión extranjera directa y la I+D tienen un impacto positivo, o efecto spillover, en la productividad. Además, la calidad del trabajo, el tamaño de la empresa, la estructura del mercado y la orientación a la exportación afectan la productividad de una empresa. Aplicando el método de estimación de dos etapas de Heckman de 1976, encontramos que las empresas se auto-selectan en grupos de I+D o no I+D. Después de corregir este sesgo de selección, descubrimos que la inversión extranjera directa, la compra de tecnología local y la inversión extranjera hacia afuera son sustitutos de la actividad de I+D. Estos resultados se deben principalmente al efecto significativo de los spillovers tecnológicos a nivel de industria. Las implicaciones políticas principales derivadas de este estudio son que los gobiernos en países en desarrollo pueden desear primero adoptar políticas que fomenten la inversión extranjera directa para favorecer la transferencia de tecnología y los spillovers de conocimiento a nivel de industria a corto plazo. Sin embargo, una vez que se establece la capacidad tecnológica del país, parece crítico pasar a políticas que proporcionen un entorno preferido para estimular la inversión en I+D (por ejemplo, mejora de infraestructura y protección de derechos de propiedad intelectual) para permitir un crecimiento económico sostenible.
Chuang et al. (Thu,) estudiaron esta cuestión.