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PROPÓSITO: La apnea del sueño es un trastorno respiratorio relacionado con el sueño común y subdiagnosticado. Esta revisión sistemática tuvo como objetivo evaluar la evidencia científica sobre la asociación entre la apnea obstructiva del sueño (AOS) y el edentulismo. MÉTODOS: Se realizó una búsqueda electrónica a través de PubMed (MEDLINE), Scopus y Cochrane Library, hasta enero de 2024. Se siguió un enfoque sistemático de acuerdo con las pautas de la declaración PRISMA (Elementos de Informe Preferidos para Revisiones Sistemáticas y Meta-Análisis). La búsqueda de literatura tenía como objetivo recuperar todos los estudios clínicos relevantes sobre cualquier posible asociación entre AOS y edentulismo. Solo se seleccionaron publicaciones en inglés, y se excluyeron estudios en animales, estudios in vitro, informes de casos, series de casos, artículos de presentación de técnicas y opiniones de expertos. RESULTADOS: Un total de 23 estudios cumplieron con los criterios de inclusión y se incluyeron en esta revisión sistemática. Fueron publicados entre 1999 y 2023 y todos eran estudios clínicos. Estos estudios examinaron una posible asociación entre AOS y edentulismo y todos coincidieron en su relación positiva. La pérdida de dientes favorece alteraciones anatómicas que deterioran la respiración. La gravedad de la AOS se relacionó con la extensión y duración del edentulismo. Se encontró que los puntajes promedio del Índice de Apnea-Hipopnea (IAH) en pacientes edéntulos eran dos a tres veces más altos en comparación con individuos dentados, aunque los datos estadísticos al respecto son escasos. Sin embargo, no se llegó a un acuerdo sobre el uso de dentaduras durante el tiempo de sueño, ya que los datos son controvertidos. CONCLUSIÓN: Los hallazgos sugieren que existe una asociación plausible entre el edentulismo y la AOS. La pérdida de dientes empeora alteraciones anatómicas significativas y aumenta el riesgo de AOS. Sin embargo, los datos clínicos son limitados y heterogéneos, por lo que se deberían fomentar más estudios clínicos para llegar a conclusiones más robustas.
Pachiou et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.