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ANTECEDENTES: La reducción estable de las fracturas del complejo cigomático es esencial para evitar consecuencias estéticas, sensoriales y oculares a largo plazo. El colapso o recaída tardíos tras la reducción de las fracturas del complejo cigomático se atribuyen a fuerzas musculares, cuando no ha habido trauma adicional. Varios estudios han identificado el músculo masetero como un contribuyente, pero ninguno ha descrito el papel del músculo temporal. MÉTODOS: Se examinaron los orígenes del músculo temporal en seis disecciones de cadáveres. Se expusieron las regiones temporal y cigomática mediante un colgajo temporoparietal. Se realizaron cortes óseos por encima y por debajo de la sutura frontozigomática en el margen orbital lateral. Luego, se fracturó el margen orbital lateral y se reflejó lateralmente sobre su periostio para que las inserciones musculares pudieran verse claramente. RESULTADOS: En las seis disecciones, los autores encontraron que el músculo temporal se originó no solo en el suelo de la fosa temporal y la fascia temporal, sino también en el margen lateral de la órbita y el proceso frontal del hueso cigomático hasta el cuerpo del cigoma. CONCLUSIONES: Los autores postulan que las fuerzas funcionales ejercidas por este músculo sobre el complejo cigomático causan distracción postoperatoria en la sutura frontozigomática. Los hallazgos de los autores proporcionan más evidencia anatómica para apoyar la fijación interna de todas las fracturas del complejo cigomático, incluso aquellas que se consideran clínicamente estables, si se quiere evitar el aplanamiento permanente del hueso de la mejilla.
Barry et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.