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La formación y el desarrollo de ideas nacionales en la sociedad estimulan las manifestaciones del fenómeno del estilo nacional en la arquitectura, lo que sugiere que las formas arquitectónicas ayudan a visualizar y afirmar estas ideas en la sociedad. El propósito de este artículo es identificar la relación entre el desarrollo de la idea nacional en la sociedad y la aparición de formas en la arquitectura que la representarían. El artículo muestra que los procesos de construcción de naciones y formación del estado están siempre acompañados de la necesidad de expresarse en valores culturales y materiales, lo que se refleja directamente en la arquitectura. El problema de la autodeterminación nacional se ha vuelto clave en el desarrollo de las sociedades desde el siglo XVIII, época en que comenzaron a formarse ideas teóricas sobre la nación. El concepto de nación comenzó a entenderse especialmente de manera activa como resultado de la revolución de 1848. La especificidad de este concepto en ese momento fue que adquirió un color etnocultural, que surgió de la mitología de antepasados comunes, lazos sanguíneos, lengua común, alma nacional. Un factor clave para determinar la membresía de una comunidad que se presentaba como nación fue el sentido de origen étnico común. En este momento, comenzó la búsqueda de formas nacionales en la arquitectura. Las variaciones nacionales del Renacimiento o Gótico (Inglaterra, Alemania, Francia) son "traídas a la vida" y se utilizan formas de arquitectura popular (Ucrania, Rusia). En los casos en que el arsenal de su propio patrimonio arquitectónico no era adecuado para la interpretación de prototipos, los arquitectos se volvían a otras áreas de la creatividad: literatura, épica, creando sobre su base una imagen mitologizada de la tradición popular (Finlandia, Suecia, Dinamarca). Un importante estímulo para la búsqueda y formación de estilos nacionales en la arquitectura son los procesos de establecimiento o restauración de un estado independiente (Polonia, Checoslovaquia, Rumanía). Esto fomentó el desarrollo del "estilo nacional" en las obras arquitectónicas contemporáneas, que podrían representar un nuevo país nacional en el contexto global. Las fuentes formativas se están convirtiendo en importantes para la creación de formas de estilos nacionales. La arquitectura de estas fuentes se asocia principalmente con los períodos de la "edad dorada", los tiempos de mayor prosperidad política y cultural de los países. El "estilo nacional" en la arquitectura se expresa por medio del historicismo (apelación en la obra actual a las formas del pasado), porque el historicismo apeló a su propio patrimonio arquitectónico. Así, la formación y desarrollo de estilos nacionales coincide cronológicamente con los procesos de construcción de naciones: el desarrollo y crecimiento de la identidad nacional, la formación de movimientos nacionales, la creación de estados independientes, etc. Al mismo tiempo, se otorgan características semánticas especiales a las formas arquitectónicas que deberían encarnar valores nacionales específicos.
Лінда et al. (Sat,) estudiaron esta cuestión.