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La motivación intrínseca se refiere a las tendencias espontáneas de las personas a ser curiosas e interesadas, a buscar desafíos y a ejercitar y desarrollar sus habilidades y conocimientos, incluso en ausencia de recompensas operativamente separables. Durante las últimas cuatro décadas, la investigación experimental y de campo guiada por la teoría de la autodeterminación (SDT; Ryan y Deci, 2017) ha encontrado que la motivación intrínseca predice un aprendizaje, un rendimiento, una creatividad, un desarrollo óptimo y un bienestar psicológico mejorados. Sin embargo, solo recientemente han comenzado a examinarse los sustratos neurobiológicos de la motivación intrínseca. En el presente artículo, trazamos la historia de la investigación sobre la motivación intrínseca, comparamos y contrastamos la motivación intrínseca con temas estrechamente relacionados (flujo, curiosidad, plasticidad de rasgos), vinculamos la motivación intrínseca con hallazgos clave en las neurociencias afectivas comparativas y revisamos la creciente investigación en neurociencia sobre la motivación intrínseca. Revisamos evidencia convergente que sugiere que los comportamientos exploratorios y de dominio intrínsecamente motivados son tendencias filogenéticamente antiguas que son sustentadas por sistemas dopaminérgicos. Los estudios también sugieren que la motivación intrínseca está asociada con patrones de actividad a través de redes neurales a gran escala, a saber, aquellas que apoyan la detección de saliencia, el control atencional y la cognición autorreferencial. Sugerimos nuevas direcciones de investigación y ofrecemos recomendaciones para la aplicación de métodos de neurociencia en el estudio de la motivación intrínseca.
Domenico et al. (Vie,) estudiaron esta cuestión.