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Argumentamos a favor de múltiples formas de vida realizadas a través de diferentes caminos históricos. Desde esta perspectiva, ha habido múltiples orígenes de la vida en la Tierra: la vida no es una homología universal. Al ampliar la clase de originaciones, expandimos significativamente el conjunto de datos para la búsqueda de vida. A través de una analogía computacional, el origen de la vida describe tanto el origen del hardware (sustrato físico) como del software (función evolucionada). Al igual que todos los sistemas de procesamiento de información, los sistemas adaptativos poseen una jerarquía anidada de niveles, un nivel de optimización de funciones (por ejemplo, maximización de la aptitud), un nivel de restricciones (por ejemplo, requisitos energéticos) y un nivel de materiales (por ejemplo, genoma de ADN o ARN y células). Las funciones esenciales para la vida se realizan mediante diferentes sustratos con diferentes eficiencias. El nivel funcional nos permite identificar múltiples orígenes de vida al buscar principios clave de optimización en diferentes formas materiales, incluyendo el origen prebiótico de proto-células, la emergencia de la cultura, las instituciones económicas y legales, y la reproducción de agentes de software.
Kempes et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.