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SIN ETIQUETA: Los pacientes con infección crónica por el virus de la hepatitis B (VHB) que desarrollan resistencia antiviral pierden los beneficios de la terapia y pueden estar predispuestos a una mayor resistencia. La resistencia a la entecavir (ETVr) resulta de sustituciones de la transcriptasa inversa del VHB en las posiciones T184, S202 o M250, que emergen en presencia de sustituciones de resistencia a la lamivudina (LVD) M204I/V +/- L180M. Aquí, resumimos los resultados del monitoreo exhaustivo de resistencia en pacientes con VHB que fueron tratados continuamente con ETV durante hasta 5 años. El monitoreo incluyó análisis genotípico de aislamientos de todos los pacientes en la línea base y cuando el ADN del VHB era detectable por reacción en cadena de la polimerasa (> o = 300 copias/mL) desde el Año 1 hasta el Año 5. Además, se realizó genotipificación en aislamientos de pacientes que experimentaron un avance virológico (> o = 1 log(10) de aumento en el ADN del VHB). La susceptibilidad fenotípica a la ETV in vitro se determinó para los aislamientos de avance virológico y para el VHB que contiene nuevas sustituciones emergentes durante el tratamiento. Los resultados durante 5 años de terapia mostraron que en pacientes naïve a nucleósidos, la probabilidad acumulativa de ETVr genotípico y ETVr genotípico asociado con avance virológico fue del 1.2% y 0.8%, respectivamente. En contraste, se observó una barrera reducida a la resistencia en pacientes refractarios a LVD, ya que las sustituciones de resistencia a LVD, un requisito parcial para ETVr, preexisten, resultando en una probabilidad acumulativa a 5 años de ETVr genotípico y ETVr genotípico asociado con avance del 51% y 43%, respectivamente. Es importante destacar que solo cuatro pacientes que lograron < 300 copias/mL de ADN del VHB desarrollaron posteriormente ETVr. CONCLUSIÓN: La monitorización a largo plazo mostró bajas tasas de resistencia en pacientes naïve a nucleósidos durante 5 años de terapia con ETV, lo que corresponde a una potente supresión viral y una alta barrera genética a la resistencia. Estos hallazgos respaldan a ETV como una terapia primaria que permite un tratamiento prolongado con una potente supresión viral y mínima resistencia.
Tenney et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.