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La capacidad de equilibrio está estrechamente relacionada con el estado funcional y la seguridad. Es de particular preocupación en los ancianos, ya que el equilibrio puede verse afectado debido a enfermedades o al envejecimiento. El objetivo principal de este trabajo es revisar las medidas de equilibrio existentes en laboratorios y clínicas. Para facilitar esta revisión, se describen las dimensiones del equilibrio y las propiedades de una buena medición. Las situaciones que requieren equilibrio se pueden dividir en tres clasificaciones generales: mantenimiento de una posición, ajuste postural a movimientos voluntarios y reacciones a tensiones externas. Esta compleja habilidad motora puede verse desde una perspectiva biomecánica, neurofisiológica o funcional. En el laboratorio, los investigadores han medido patrones de oscilación y examinado estrategias para recuperar el equilibrio después de una perturbación. Estudios clínicos recientes han mostrado una tendencia hacia la evaluación basada en el rendimiento. Hasta la fecha, no existe un método de laboratorio o clínico universalmente aceptable para medir el equilibrio. Debido a su importancia en actividades funcionales, la necesidad de una buena medida del equilibrio es evidente.
Katherine Berg (Fri,) estudió esta cuestión.