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¿Qué significa realmente la unificación de Alemania? En su estimulante exploración de esa pregunta, Andrei S. Markovits y Simon Reich esbozan interpretaciones diametralmente diferentes a las que con frecuencia ofrecen los comentaristas. Una es que Alemania, bien consciente del Holocausto, ha sido 'europeizada' y ahora está preparada para servir como la locomotora capitalista y democrática que impulsa a Europa. La otra es que las inclinaciones detrás de Auschwitz han sido suprimidas más que borradas de la psique alemana. La democracia liberal de Alemania fue impuesta por los aliados vencedores, según esta visión, y algún día se disolverá, revelando las viejas tendencias expansionistas de intentar 'germanizar' toda Europa. Markovits y Reich argumentan que las benévolas evaluaciones contemporáneas de la democracia alemana de posguerra, combinadas con la admiración por los logros económicos del país, contribuyen a una influencia alemana mucho mayor que la que la fuerza militar pudo lograr. Sin embargo, al mismo tiempo, algunos alemanes han internalizado principios liberales y pacifistas y ahora ven a su nación como impotente, simplemente una Suiza más grande. Como resultado, aunque los alemanes tienen una enorme influencia y libertad, no han asumido la responsabilidad del liderazgo. La razón principal de esta brecha entre ideología y estructura, sugieren Markovits y Reich, radica en la política de la memoria colectiva.
Braunthal et al. (Sun,) estudiaron esta cuestión.