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Las membranas plasmáticas purificadas de glóbulos rojos humanos se convirtieron en pequeñas vesículas mediante disruptura en un tampón alcalino de baja fuerza iónica. La mayoría de estas vesículas eran de adentro hacia afuera. La presencia de cationes divalentes prevenía esta inversión. Las vesículas de adentro hacia afuera se separaron de las vesículas de afuera hacia adentro por centrifugación a equilibrio en gradientes de densidad de dextrano.
Steck et al. (Viernes) estudiaron esta cuestión.