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Aunque los modelos convencionales de rendición de cuentas suponen que la fecha de la elección está fijada de manera exógena, en casi cualquier democracia parlamentaria los gobiernos pueden elegirla. Este artículo propone una teoría de la temporización estratégica de las elecciones que destaca el papel de la economía y del tipo de gobierno. Primero, los incumbentes convocarán elecciones anticipadas cuando la economía esté creciendo y las tasas de inflación sean bajas. Sin embargo, los gobiernos de coalición y mayoría no tendrán la capacidad ni los incentivos para hacerlo, respectivamente. Como resultado, el efecto del estado de la economía en la disolución parlamentaria oportunista será más fuerte cuando solo haya un partido en el gobierno, y carezca de mayoría en la cámara baja. Estos patrones se examinan utilizando datos de 21 democracias de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos entre 1945 y 2010.
Pedro Riera (Mié,) estudió esta cuestión.