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Este estudio examinó las actitudes de los estadounidenses hacia el inglés americano estándar (SAE) y nueve acentos extranjeros no anglosajones: árabe, persa, francés, alemán, hindi, hispano, mandarín, ruso y vietnamita. En comparación con los hablantes de SAE, todos los hablantes con acento extranjero fueron calificados como más difíciles de entender, más propensos a ser categorizados como extranjeros (en lugar de estadounidenses) y se les atribuyó menos estatus y solidaridad. Sin embargo, no todos los acentos extranjeros fueron igualmente menospreciados en las características de estatus y solidaridad. En cambio, surgió una jerarquía evaluativa, donde los hablantes de algunas variedades (por ejemplo, francés, alemán) fueron calificados consistentemente de manera más favorable que los hablantes de otras (por ejemplo, árabe, persa, vietnamita). Esta variación en las actitudes hacia el idioma se asoció con una variación en la categorización social – es decir, cuanto mayor era el porcentaje de categorizaciones extranjeras no estigmatizadas (es decir, Anglosfera, Europa Occidental) para una determinada variedad extranjera, más favorablemente eran calificados los hablantes de esa variedad – y la fluidez de procesamiento de los oyentes – es decir, cuanto más fáciles de entender eran los hablantes de una determinada variedad extranjera, más favorablemente eran calificados.
Dragojević et al. (Thu,) estudiaron esta cuestión.